¿Cuánto vale una foto?

El precio de una foto puede alcanzar valores realmente estratosféricos dependiendo de factores que no tienen nada que ver ni con la calidad de la misma, ni por su posible “valor artístico”, ni por la fama que haya alcanzado su autor.

Esta foto de “Billy the Kid”, que llegó a ser reclamado “Vivo o Muerto” con una recompensa de 5000 dólares, hoy podría estar costando más de 5 millones.

Su sorprendido propietario compró este ferrotipo en un “Feria de las Pulgas” por solo 10 dólares hace 6 años. Cuando vio que la imagen de Billy jugando croquet se había subastado en 5 millones, comparó las imágenes y descubrió el tesoro que tenía.

Algo que llama la atención es que en la foto también aparece Pat Garret, su amigo y compañero de juergas y correrías, quien, reconvertido en Sherif logra cobrar la recompensa dólares tras matar a Billy.

Eso vale una foto: la historia y el cuento que hay tras ella.

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El Rodrigo Rojas De Negri para Celeste Rojas

Es difícil escribir sobre el otorgamiento de este premio (Ver Noticia). Otorgamiento que valoramos, nos alegra y nos llena de orgullo porque se le entrega a una fotógrafa joven, de gran talento y calidad, que es parte de la 1era Antología Visual Jóvenes Fotógrafos, Chile 2010-2011 y porque parte del jurado también son antologados.

No podemos dudar de la idoneidad del jurado formado por, entre otros, los fotógrafos Cristóbal Olivares, Zaida González y Soledad Montero, y la curadora independiente Nathalie Goffard.

También creemos en la sinceridad del Ministro de Cultura, Ernesto Ottone, cuando señala que “Este año el Premio Rojas De Negri recae en una artista cuya obra logra sintetizar plenamente el sentido de este reconocimiento. Es una oportunidad de presentarnos el trabajo de una creadora joven, que utiliza diferentes formatos y recursos, y al mismo tiempo, una invitación a reflexionar sobre la fotografía como testimonio para nuestra memoria”.

Sin embargo nos queda un gusto amargo en la garganta por la verticalidad y poca transparencia del procedimiento, toda vez que el jurado original declaró desierto el concurso (ver http://blog.fotoespacio.cl/2017/08/no-puedo-dejar-de-sorprenderme-2.html) y desconocemos las razones que llevaron al Sr. Ministro a llamar a una nueva convocatoria (al margen del derecho que le asiste) y las razones de no anunciar quienes serian los jurados de ambas instancias.

Creemos que la comunidad de fotógrafos tenemos el derecho y el deber de participar de esas decisiones, en particular aquellas fotógrafas y fotógrafos reporteros que día a día están en la calle y en campo haciendo el registro del acontecer ciudadano, tal como lo hiciera en su momento Rodrigo Rojas De Negri

 

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El Instante Decisivo

De repente los fotógrafos nos preguntamos si la fotografía tiene ideología.

En la década de los 80’, en Chile, hubo un grupo de fotógrafos que se destacaron por su voluntad de denuncia de la brutalidad que imponía la dictadura, día a día. No solo en las protestas, sino en la vida cotidiana, en la lucha que los ciudadanos debían enfrentar para llevar el “pan nuestro de cada día” a sus casas. Pero también hubo otra fotografía, realizada por profesionales muy destacados, que contribuyó a la construcción de una “realidad” que favorecía al modelo económico que estaba construyendo el neoliberalismo que vivimos hoy. Son quienes se dedicaron a “retratar” paisajes urbanos, modas, los éxitos de la banca, de la minería, la agroindustria y de todo un universo de productos o servicios publicitados por la industria del consumo.

En muchos casos quienes hacían unas y otras fotografías eran los mismos, en otros casos, no. Están los casi químicamente puros como Roberto Edwards, por un lado, y Rodrigo Rojas De Negri, por el otro.

También están los “otros”. Artistas visuales dedicados a la foto, o que utilizan esta herramienta como registro de sus “instalaciones”, o “perfomances”. Fotografías que, como se dice “no muestran, ni esto, ni aquello, sino todo lo contrario”.

La decisión de tomar uno u otro camino, en algunos casos, fue simplemente vocacional o ideológica y, en otros, fue motivada por necesidades y deseos tan pedestres como la necesidad de ganarse la vida, comer bien todos los días, mandar a los hijos al colegio, comprarse casa o un auto o tomarse vacaciones de vez en cuando.

En todo caso, el “momento decisivo”, tanto en el camino que va a tomar la vida como el del momento de hacer click siempre estará teñido por el cristal de las creencias, de las necesidades y de los amores y pasiones, ya sean estos propios o inducidos por quienes ejercen el poder de turno.

Aquí y en la quebrá del ají.

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Dos situaciones para este último viernes

La inauguración de la exposición de Martin Parr en la Corporación Cultural de Las Condes y el velatorio de nuestro colega fotógrafo Gerardo Torres en su casa del barrio Matta.

A Martin Parr lo conoce medio mundo, exponiendo su trabajo y dictando talleres en muchas ciudades. A Gerardo lo conocían sus colegas de la AFI (Asociación de fotógrafos independientes) de los años 80 y sus alumnos de sus talleres de fotografía. Su formación gráfica le permitía manejar y practicar los conceptos de la química fotográfica con gran destreza, siendo reconocido como maestro por destacados fotógrafos como MauricioToro-Goya.

Se fue antes de tiempo a una edad en que estaba plenamente productivo. No se trata de hacer una reflexión sobre la muerte, pero sí un reconocimiento a los viejos fotógrafos que lograron grandes destrezas en la llamada fotografía análoga. Pienso en Juan Domingo Marinello, Bob Borowicz, Pepe Moreno y tantos otros que dejaron huella en la fotografía chilena. Hoy cualquiera puede hacer una gran fotografía, pero las huellas se pierden en las redes sociales y su frenético consumismo.

Debo reconocer que ante la opción de ir a Las Condes donde lo de Parr o ír al velatorio de mi colega (nunca fui su amigo pero siempre me hacía reír su forma de hablar echando gran cantidad de chuceadas) no dude en partir al barrio Matta y darle un abrazo a su viuda e hijas. Este contraste no pretende hacer críticas a nada, de hecho es esta Corporación la que exhibe las mejores exposiciones de grandes maestros de la fotografía mundial, y no así nuestros alicaídos museos.

Hasta siempre Gerardo Torres, andarás quizás por dónde haciendo fotos a la eternidad,

Leonardo Infante
Editor www.fotoespacio.cl

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