Carta a la Ministra del CNCA

Luis Weinstein, amigo y fotógrafo, nos ha hecho llegar este correo que, además, adjunta carta a la señora Ministra Presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

No se que opinan ustedes, pero compartimos con los firmantes de la carta una serie de inquietudes en torno al tema  y creemos también que hay que salir de la somnolencia y participar en la discusión. Si no el carro parte sin nosotros.

“Amig@s, me parece importante que estén al tanto de esta situación por que es el momento para ponerse las pilas. EL nuevo proyecto de ministerio de la Cultura fusiona las áreas en una gran bolsa y se diluye toda la focalización que hemos logrado hasta aquí con un área especializada en fotografía y, sobre todo, las perspectivas de conseguir más apoyo a futuro para la creación y producción de la fotografía en general, no sólo la “artística”. No queremos decir que haya nada en contra de nosotros, simplemente que las áreas que no patalean quedan todas juntas en una según indica lo que ha pasado hasta hoy. El diseño del nuevo ministerio tiene esa forma, entre otras cosas, porque no hemos levantado la mano diciendo que, en la nueva institucionalidad, necesitamos un área específica que dé cuenta de todos los ámbitos en que se desarrolla la fotografía, con presupuesto y políticas públicas…

“Un empujoncito colectivo en esta etapa puede ser un gran paso para la actividad futura”. Les adjunto las cartas que enviamos para echar a andar el engranaje, porque obviamente tenemos poco tiempo.”
Sra.

Claudia Barattini
Ministra Presidenta
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
Presente:
Desde el año 2003 a la fecha la fotografía chilena ha vivido un proceso de desarrollo, que aunque con ciertos vaivenes propios del crecimiento, ha logrado generar un avance importante en su vínculo con el estado y sus políticas culturales; antes de eso, los años noventa e inicios del dos mil, la relación era lejana, distante y sólo éramos parte de una gran área de la artes visuales que no se identificaba con las inquietudes y ambiciones que la comunidad fotográfica estaba teniendo.
La organización de los fotógrafos, el desarrollo que la tecnología y la industria fotográfica tuvo a nivel mundial, las nuevas concepciones y usos de nuevos recursos de la visualidad y las prácticas masivas de nuevos actores, marcaron el escenario de nuestra sociedad a inicios de la década pasada. Esto generó de parte de la comunidad fotográfica una reacción organizativa y proactiva que tuvo como resultado, importantes conversaciones con el Consejo de la cultura y las artes, para avanzar y transformarse en área independiente. Las autoridades del momento supieron interpretar ese momento y abrieron lucidamente las puertas para canalizar la inquietud de los fotógrafos, se creó el área de fotografía y por consiguientes todas las posibilidades que eso conlleva.
Pues bien, en relación a las reuniones informativas que hemos tenido en las últimas semanas para aportar a un mejor proyecto del Ministerio de la Cultura, no podemos sino estar de acuerdo en la creación del mismo, no obstante, incorporar el sector de la fotografía y el área de fotografía a un gran consejo de las Artes de la Visualidad, como es la propuesta por parte de la autoridades y equipos actuales, no creemos que nos represente en nuestras inquietudes, ambiciones y propuesta de trabajo y pensamos que no es un aporte al desarrollo que el área ha tenido en los últimos diez años.
Los convocados a estas reuniones como representantes de la fotografía, que siendo y habiendo sido parte de un número significativo de los logros obtenidos, y representar de alguna manera el sentir de la comunidad, es que queremos dejar de manifiesto el interés de avanzar en transformarnos en un Consejo Nacional de la Fotografía y presentar en el más breve tiempo un proyecto, consultado y aprobado por el sector fotográfica nacional, al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, para ser ingresado en el marco de la discusión que crea el Ministerio de la Cultura, como parte del cuerpo legislativo de este nuevo organismo de la república.
De acuerdo a esto, anexamos un primer esbozo de Ante Proyecto de Ley que Crea el Consejo Nacional de la Fotografía. Este documento va a ser sociabilizado y discutido con el sector fotográfico nacional en el mediano plazo.
Estamos ciertos que esto plantea nuevos desafíos de organización y nuevas tareas para nuestra comunidad, pero creemos con diáfana claridad que es el camino correcto en la línea de crecimiento y desarrollo que el área necesita. Esperamos contar con la colaboración de vuestro Consejo para los logros que implica esta decisión y que en el más breve tiempo podamos contar con una institucionalidad que represente la presencia que la fotografía tiene en nuestra sociedad y en particular nuestra cultura.

Cordialmente,

Samuel Salgado

Tello Víctor Salas

Luis Weinstein

Héctor López

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Sobre M2 de David Alarcón

(por Emiliano Valenzuela)

Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver
aquel espectáculo extraño, lento y extraño,
aunque empotrado en una realidad velocísima:
miles de muchachos como yo, lampiños
o barbudos, pero latinoamericanos todos,
juntando sus mejillas con la muerte.
Roberto Bolaño.

M2¿De qué tratan estas fotos? Pues de nada, pero a la vez en esa delgada afirmación, estas fotos de M2 tratan sobre todo: son, en primer término, para mí, un pensamiento sobre el acto mismo de fotografiar: el ojo solitario en el rectángulo es el mundo, su reflejo a la vez está proyectado sobre un espacio solitario que en un cuadrado, abrumador y abominable, separa a los que aman, sufren y sueñan de sus apegos y esperanzas, inmovilizándoles en una barrera, en un ataúd infranqueable de cristal difuso: un ascensor, una fotografía.
Ese rectángulo del ojo que fotografía un cuadrado de prisioneros, es en sí una dimensión metafórica perturbadora ¿De qué? Pues, como mencioné, de la fotografía misma en primer término, pero a la vez algo más importante: es de algún modo ¿no? Una reflexión –y hablo desde la opinión más personal- sobre la incapacidad que tenemos de abarcar lo que amamos –no en un sentido ridículo o romántico claro, sino con la ansiedad de la fiebre, con la imposibilidad a que pertenecemos – la herida, el accidente, la tara incurable- y que de algún modo hierve en su inquietante extrañez, como pregunta dentro de nosotros cuando emprendemos la búsqueda por la calle con nuestras cámaras. Y es así como imagino a David en su viaje: entrando por la noche, como un pez retorciéndose dentro de un ojo líquido y viscoso, encontrando, por azar, este féretro de hielo luminoso y encogido, como un haz blanco de luz en medio de las ruinas líquidas de la ciudad de Santiago de Chile, que no es ni Santiago ni Chile, sino un camino de tierra inhóspito que recorre de ida y regreso para siempre.
Me pregunto: ¿De qué habla el fotógrafo? ¿Quién es este fotógrafo?

WEB-SAM_4973aPues este joven fotógrafo para nada es un profeta ni un predicador social de inmutables y conservadores evangelios foto periodísticos; sus palabras no son un sermón penoso ni una denuncia social afortunadamente. Son más bien la constatación de algo muy simple y a la vez, por ello, original y extraordinario. ¿Quiénes son estos seres eternizados en su pérdida constante tras un cuadrado de vidrio? La respuesta es simple y difícil: son los otros, reconocidos en David como él mismo: el hombre solitario detrás del rectángulo; los habitantes sutiles de un mundo personal que no da concesiones, brutal, violento, intransigente, hermético y metálico, pero a la vez profundamente entrañable, donde se identifica, con fuerza, la ternura que emanan las personas, el afecto por lo irreversible en el devenir de lo que intentamos abrazar y abarcar con angustia. ¿Qué más terrible, qué más desgarrador que una escena que se perpetúa sólo unos instantes? como la última línea roja bajo un cúmulo de nubes en un horizonte negro que se despide al final del día, como el rastro final de una caja que desciende en la tierra y que lleva los restos de alguien que amamos, como ese verso del primer libro de Enrique Lihn: un ataúd sin fondo de tierra para la tierra.
¿Es este libro una historia de amor? Pues claro que sí. Como el amor al mundo al que se perteneció y se deja lentamente de pertenecer, es como la infancia -el perverso laberinto en el que siempre vive el poeta-, es como la muerte de lo que amamos, es la desaparición gradual y es a la vez la lucha por oponerse a una derrota segura, y es por eso valentía y desesperación.
Creo que este metro cuadrado sostiene un valor no sólo profundo sino revelador.
Me pregunto de nuevo ¿Quién es el fotógrafo? Pues lo sé al ver su trabajo: un valiente, un perdedor en el sentido más serio – perdedor es el que pierde con una densidad anímica profunda a enfrentar su pérdida- y cuya respuesta a su propia derrota, en este caso, es una épica solitaria; la épica de su propio metro cuadrado, donde mira lo más propio y pero por ello lo más verdadero: en el otro está el enigma de uno mismo; eso lo sabe David demasiado bien: cabezas cortadas, manos, gestos enigmáticos, ojos que son una mancha blanca en lo negro de la existencia; siluetas que hacen una señal de despedida muy triste.
Este libro es esa representación, construida a través del dispositivo de sus páginas como una reiteración abrumadora de un estado de ánimo. Esto es la reiteración del sí mismo en el otro y su encerrado territorio; David – que nació allá en los años 80, muy parecidos a una cárcel o al laberinto inmóvil que existe bajo la luz de estas imágenes- aparece, aunque sea someramente, en un reflejo diluido dentro del vidrio en todas las fotos; ¿Es este un libro de autorretratos? Pues claro que lo es-; ¿Tiene que ver con Santiago de Chile? No lo creo: la ciudad que existe acá es la ciudad de David, un estrato parecido a un purgatorio delimitado por la voluntad nula de los que en él marcan el paso como en una sala de espera que desciende hacia una noche infinita: la reiteración de ese mapa fotográfico, ese laberinto, es, por supuesto, él mismo David encarnado como fantasma en ese mundo-, y tiene la fuerza de punzar el ojo, el rectángulo en el cuadrado de la soledad; el rectángulo en el cuadrado del mundo; el rectángulo en el rectángulo a la vez del territorio basto de una poética personal de quien es tan bien parte de la misma celda: un fotógrafo en su rectángulo del tamaño de un mundo que es similar a un abismo, y como dijo el mismo Enrique Lihn: de la palabra que se ajusta al abismo, surge un poco de oscura inteligencia.
Y de eso está construido este M2: la oscura inteligencia de David y el equipo de la visita nos entregan algo nuevo, algo que se ajusta al abismo y es inaugural, inédito, sencillo, en cuanto a la demostración empírica de que un foto libro, en Chile, puede ser más que un catálogo antológico con buenas o malas fotos, más que técnica o fineza de impresión; La visita apela –acorde a un ritmo netamente actual de pensamiento fotográfico – a la construcción de un discurso, subjetivo e impredecible, que se articula, único, como dispositivo con vida propia, apegada al esqueleto de una idea poderosa y que funciona excelente; y es así como entre las manos tenemos un libro que encontró una vida particular dentro de la colección, porque desde su forma escapa de esta. Una vida provocada por su autenticidad y su genialidad y como dije desde su máxima sencillez. Además estamos por todas estas características, ante algo mítico y totalmente de culto; un libro cuyas páginas tienen aún mucho que decir y que augurar en cuanto a que con entusiasmo uno espera más trabajos de esta índole: gestos de resistencia, inteligente violencia y entrañable convicción.

 

Emiliano Valenzuela

Ver el Libro

David Alarcón en la 2ª Antología de Fotografía Joven Fotoespacio Chile 2012-2013
David Alarcón: Premio IILA de Fotografía

 

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No puedo dejar de sorprenderme

Parafraseando a nuestra querida e ¿inocente? escritora Violeta Quevedo tengo que exclamar, sorprendido, ¡no puedo dejar de sorprenderme!

No puedo dejar de sorprenderme que, luego de haber conversado posibles colaboraciones, ofrecido ayuda y de haber recibido diversas respuestas Centro-Virtualque aseguran “ahora si está listo”, aún no sea una realidad el “Centro Virtual de la Fotografía Chilena” y lo que queda es un mal sabor en la boca y una rara sensación que algo anda mal y no lo estamos enfrentando seriamente como ciudadanos y como miembros de la comunidad fotográfica y cultural.

Esto por un lado, por otro, también es sorprendente que los eventos, importantes, anunciados con gran cobertura en Santiago (http://www.exposicionsergiolarrain.cl/itinerancia.php)  desaparezcan sin pena ni gloria, especialmente en Regiones  ¿Qué pasó con la exposición de Sergio Larraín en Magallanes? Se supone que hoy, 1 de octubre de 2014, se debiera estar inaugurando esta exposición en Museo Regional de Magallanes, Magallanes 949, Punta Arenas, Chile. Busco http://www.museodemagallanes.cl/ y nada. Sigo buscando y nada de nuevo, no hay menciones en la prensa local ni en DIBAM, no en el CNCA … puede ser que yo no sepa buscar, pero…

Sorprendente ¿Verdad?

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¿Dónde está el Límite? (2)

¿Dónde está el Límite? (2)

Muchas veces nos hemos preguntado dónde está el límite entre una Obra de Arte y una simple fotografía. O al revés, en qué momento una foto puede comenzar a ser una Obra de Arte y en qué momento es solo una cosa.
También, extrapolando, nos hemos preguntado cuándo una foto es arte fotográfico, registro de una acción de arte o de un experimento artístico y cuándo es una ilustración basada en fotografías, o un fotomontaje o una infografía, como las llaman los españoles.
Traigo esto a colación porque en estos días, coincidentalmente, me he encontrado con varias ¿cosas, obras? que, de una u otra manera, tienen relación con estas preguntas.
Vamos a lo concreto:

Arte mecánico y/o azaroso: Fotografía

Sonido FotografiadoPor un lado el fotógrafo Martin Klimas ha creado una serie de fotografías que parecieran ser pinturas de Jackson Pollock en 3D, las cuales realizó durante un periodo de 6 meses al capturar el sonido de unos parlantes con pintura sobre ellas. El resultado es impresionante, al ver la pintura cobrar vida por las vibraciones ocasionadas por las ondas del sonido. Ver Más

HaraldEste trabajo guarda también una gran similitud con el realizado por el también fotógrafo Harald Klingenberg y expuesto recientemente en la Galería de Fotoespacio y en el Centro Cultural de las Condes. En este caso Klingenberg trabaja con pinturas y pigmentos “goteados” en un recipiente de vidrio con agua, luego voltea la imagen y selecciona.  Ver Más

En ambos casos la imagen resultante es azarosa y la “obra final” es producto de la decisión y selección del autor, quienes dejan algunas y desechan otras (la mayoría). En ambos casos se trata de fotógrafos que, por una u otra razón, buscan nuevas situaciones reales-visibles para fotografiar, pero que la decisión de luz y del momento de obturar es de ellos.

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El Collage y el Fotomontaje

Otra situación de imagen que está al límite es el trabajo de Cecilia Avendaño quién señala sobre su propia obra “Mi trabajo se desarrolla principalmente en la línea de la práctica fotográfica desde una constante puesta en tensión de los planteamientos teóricos de la disciplina llevados a los límites de su concepción tradicional, así he desarrollado trabajos que exploran desde los procedimientos rudimentarios del efecto de la luz sobre las superficies fotosensibles hasta la intervención y el collage aplicado a la fotografía digital.”

Claramente el fotomontaje tiene en el Photoshop y otras herramientas digitales unos grandísimos aliados. Los que tenemos mas años en este oficio sabemos que también se puede trabajar con tijeras, cuchillos, máscaras de acetato o de papel, pegamento y múltiples exposiciones pero, qué quieren que les diga, la forma como trabaja Cecilia es mucho más eficiente. Además, está ese otro elemento: saber qué y por qué.

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Otro buen ejemplo de eso es Ouka Leele, de quien no se hasta dónde utiliza recursos digitales, pero no cabe duda que para lograr sus imágenes pega fotos (collage), las retoca y manipula el color. Que, por cierto, es lo mismo que hace nuestra Zaida González.

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Emitir juicio de valores sobre este tema es casi imposible, a pesar que siempre hay quienes señalan “esto es o no es arte” , la verdadera fotografía es…”

Para mí, el solo hecho de hacer obra ya es voluntad artística y su resultado es Arte…. el límite no se ve (por el momento)

Continuará
JMF

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